miércoles, 5 de julio de 2017

Asombro y dominación sobre la arena

Postal antigua que representa un pasaje de 'Quo vadis'
Los anfiteatros y circos no sólo eran fuente de entretenimiento para la mísera plebe romana. El pueblo acudía a estos recintos para conocer de primera mano la fuerza y esplendor del Imperio. La Ciudad del Tíber exhibía su poder en la arena, exhibiendo animales exóticos de caprichosas formas y extraños sonidos, capturados en los confines del mundo conocido. Muchos espectadores quedarían asombrados de admirar a pocos metros de distancia (aunque a prudente altura) bestias tan ajenas a su entorno cotidiano que, por no tener, no tenían ni denominación propia. A mayor gloria del editor, las gradas estallarían en risas y exclamaciones cuando surgiesen de los establos toros de Etiopía o camellos indios.