miércoles, 9 de mayo de 2018

El origen de los gladiadores retiarios y pontarios


Autor: Alfonso Mañas
Miembro del grupo de investigación CTS-545 (área de Historia del Deporte) de la Universidad de Granada 
Consejero Editorial de The International Journal of the History of Sport


El retiarius era el gladiador que luchaba con el tridente (y con la red, aunque no siempre), y por ello es el que hoy resulta más fácilmente reconocible para la mayoría de la gente.

Retiarius. Lucerna del siglo I
Por otro lado, los gladiadores pontarii luchaban en una modalidad de combate gladiatorio en el que uno o varios retiarii se enfrentaban, sobre una especie de estrado que simulaba un puente, a un número superior de gladiadores contrincantes. En latín puente se decía pons, de ahí que los gladiadores que luchaban en este tipo de combate de puente fueran llamados pontarii.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Domina, a tajo limpio


 Se presenta como un espectáculo de violencia y codicia. Y no miente, lo es y mucho, no te paras a descansar entre chorrazos de sangre y gemidos guturales. Domina no defrauda si buscas desahogarte viendo matanzas sangrientas en 8 bits.

martes, 17 de abril de 2018

Publio Sitio Nucerino; el hombre que pudo reinar... y lo hizo. Segunda Parte.


Tras su condena nuestro protagonista aún mantenía sus contactos con los grupos clientelares a los que estaba ligado, como prueban las mencionadas cartas de Celio, y otras en la que Cicerón reconoce tener subscritos contratos con él. Pero sin poder realizar transacciones con el Estado y bajo la amenaza permanente de confiscación de cualquier bien a su nombre que se encontrase en territorio romano, sus posibilidades como negotiator estaban muy limitadas.
Dio entonces un giro total a su carrera. El ejército romano era, con diferencia, el más prestigioso de la época, y los reyes africanos deseaban, sobre cualquier otra cosa, disponer de unas fuerzas armadas eficaces. Publio Sittio pasó entonces de comerciante a militar, un campo en el que no consta que tuviera ninguna experiencia. Partiendo, quizás, de su banda de cazadores, formó bajo sus órdenes una

miércoles, 28 de marzo de 2018

El Coliseo y el Via Crucis de Viernes Santo. Una historia apasionante


Autor: Alfonso Mañas
Miembro del grupo de investigación CTS-545 (área de Historia del Deporte) de la Universidad de Granada

Consejero Editorial de The International Journal of the History of Sport



Como cada año, el Viernes Santo veremos al papa realizando el vía crucis por el Coliseo. Pero ¿cuál es el origen de esta tradición? ¿Por qué la Iglesia Católica celebra una de sus principales devociones en un monumento que, a priori, parece no tener nada que ver con el cristianismo?

jueves, 15 de marzo de 2018

Terencia, la mujer en la sombra




 En la Historia, detrás de un gran hombre suele haber una mujer que paga las facturas. El ejemplo más evidente es Terencia, esposa de Cicerón hasta que la celosa economía se cruzó entre ambos.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Publio Sitio Nucerino; el hombre que pudo reinar... y lo hizo. Primera Parte.




“Cuando todavía se hallaba en estas cavilaciones, un tal Publio Sittio, si hay que decir que fue él y no los dioses, le llevo a la vez la salvación y la victoria. Este, tras ser desterrado de Italia y cruzar a Mauritania con algunos compañeros de exilio, había reunido una fuerza y había servido como general junto a Bocco, y aunque no había recibido ningún favor de César ni lo conocía en absoluto, emprendió la guerra en su favor y le ayudó a resolver sus apuros presentes” Dion Casio, Historia de Roma.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pomponio Atico, el amigo de todos



  
 Hay personas que nacen en un mal momento, en épocas revueltas y llenas de incertidumbre, y es comprensible que sufran las consecuencias y lleven una vida más desgraciada que feliz. 
 Sin embargo, hay otras personas, dotadas de una fortuna especial, que da igual la época en la que nacen, que siempre consiguen vivir a lo grande, respetadas y honradas por todos los bandos de su tiempo. Son personas que sin necesidad de hacer nada, sin cambiar de chaquetas ni traicionar amigos, solo estando presentes con una sonrisa, como un espectador en medio de la obra, sobreviven a todos y encima reciben sus alabanzas.
 Pomponio Ático es su mejor ejemplo.